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Taller de letras: blog

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Una hora para hacer arte con las letras

En una de nuestras clases de informática, los chicos y chicas se dedican a hacer su propio blog. El primer día de clase, lo dedicaron a crearse una cuenta de google, necesaria para la blogger1creación de un blog. Después de eso, se metieron en blogger.com y crearon su blog; para ello era necesario que los alumnos pensaran en un tema que les gustara tratar durante todo el mes siguiente. Una vez creado el blog y elegido el título del mismo, se lanzaron a hacer su primera publicación. Su primera publicación fue bastante básica: publicación de un texto elaborado por ellos mismos, acompañado de una fotografía. En la segunda publicación ya se incluyeron vídeos, fotos y texto, y en las posteriores publicaciones, la profesora incluye unas pautas para seguir.

Éstas pautas son las siguientes: la profesora escribe una serie de letras en la pizarra, por ejemplo, a, c y z. Seguidamente, escribe un número al lado de cada letra, y eso quiere decir que los chicos tienen que poner tantas palabras que comiencen por esa letra como números haya puesto la profesora, es decir, que si en la pizarra hay escrito a-15, los chicos y chicas tendrán que incluir en su texto un total de 15 palabras que empiecen por la letra A. Y así, sucesivamente con todas las letras que hay en la pizarra. Además, para añadir algo de dificultad, la profesora pregunta a los alumnos 2 palabras al azar, que tendrán que incluir también en su texto, y no siempre le irán bien. Por ejemplo, uno de los chicos hace su blog sobre la informática, y uno de los días tocaron las palabras zorro y alarma.

Todas éstas técnicas se utilizan por diversas razones: la primera de ellas es que, de no haber pautas, los chicos sólo hablarían de lo justo y necesario, y no se esforzarían tanto. La segunda es que, al incluir letras y palabras, los alumnos se tienen que poner a pensar más seriamente en el tema que quieren tratar en ese día, haciendo el momento de la elección algo fundamental y no algo vacío. Y la tercera y la última de las razones es porque, simplemente, estimulan muchísimo su imaginación, porque tienen que pensar de qué tienen que hablar para que les cuadren las palabras, y además, incluir ciertas palabras en un texto específico, lo hace ser un reto para la imaginación.